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Pues bien, ellos, que tanto disfrutan citando las palabras de Kodo Sawaki en sus kusens, ¿por qué no se les ocurre a veces imitar sus actos?

Maestro Kosen – Publicado el 1 de abril – transmission

Pregunta

«Pues bien, ellos, que tanto disfrutan citando las palabras de Kodo Sawaki en sus kusen, ¿por qué no se les ocurre a veces imitar sus actos?
Él, que precisamente recibió el shiho del sucesor de su maestro, un antiguo condiscípulo.
A pesar de que en su juventud había existido entre ellos una relación de competencia, lo hizo con humildad, pues era del linaje de ese maestro, y no de otro, del que quería ser sucesor.
Ese es el ejemplo de un monje auténtico».
Esa no fue la actitud del maestro Deshimaru, que prefirió recibir la transmisión de un maestro de la Sotoshu antes que de un antiguo condiscípulo del maestro Kodo Sawaki, quien, sin embargo, había dado su sucesión a varias personas antes de morir.
¿Podría aclararme este punto?
Gracias.



Anónimo

Respuesta del maestro Kosen

Estudiar la transmisión es muy importante, decía el maestro Dogen Zenji. Por eso me voy a tomar la molestia de responderle.
En primer lugar, el shiho y la transmisión son dos cosas diferentes, aunque no están separadas. En el zen se considera que lo subjetivo debe reflejarse o certificarse mediante lo objetivo. Por tanto, según nuestra tradición, la transmisión debe estar certificada por el shiho.
El shiho es una ceremonia, un rito iniciático, que contiene también en sí mismo una parte de transmisión subjetiva, del maestro al discípulo.
La transmisión, por su parte, es un acto objetivo del maestro hacia su discípulo. Le transmite literalmente, si lo considera digno de ello, una energía fría y luminosa que se llama la médula del zen. Esta energía se transmite como el agua de una botella a otra. Pero, puesto que este fenómeno solo lo conocen el maestro y el discípulo, no puede considerarse objetivo a ojos de las demás personas. Por eso es necesario que esta transmisión esté certificada por el shiho, documento que se entrega durante el ritual del que le he hablado antes.
Es evidente que lo importante, ante todo, es la transmisión, pero si es auténtica, debe revelarse objetivamente, a la vista de todos, cuando llegue el momento.
Quien ha recibido la verdadera transmisión de su maestro no necesita el shiho, y en muchos casos quien ha recibido un shiho no ha recibido necesariamente la médula de un verdadero maestro. Hay que señalar que a veces ambas cosas, transmisión y shiho, se producen al mismo tiempo. Pasemos ahora a su pregunta propiamente dicha, es decir, a la explicación histórica de las cosas.
Comprendamos que la historia de la transmisión de maestro a maestro desde Buda ha sido, para cada sucesor, una historia particular, y que sería estúpido creer que la historia va a repetirse varias veces, o cada vez, de la misma manera.
Pero de donde podemos extraer una lección y avanzar en la comprensión de este tema es de entender que la propia historia de la transmisión es la expresión de la propia mente y de la propia verdad cósmica.
Es siempre un mensaje y una enseñanza para los practicantes de los tres tiempos que tienen los ojos y el corazón abiertos y que no sienten la tentación de mentirse a sí mismos y a los demás por preocupación por las apariencias y el éxito mundano.
El maestro Kodo Sawaki dio, creo, cinco shihos, pero solo dio tres transmisiones: «la carne», a una monja que se cortó un dedo para obtener permiso para seguirlo, cuando antes había sido discípula de otro maestro y Kodo se negaba a aceptarla como discípula. Fue la primera entre los discípulos en el conocimiento y la costura de los kesas.
Un monje fue expulsado de la sangha por las acusaciones falsas del secretario de Kodo, que en aquella época era Nishiyama Kocho. Ese monje vivió el resto de su vida como ermitaño en una pequeña choza, donde solo hacía zazen. Mi maestro lo quería y lo respetaba mucho, y lo visitaba cada vez que iba a Japón. Él recibió «la carne». Era el primero en la práctica de zazen. Y después Deshimaru, que recibió la «médula del zen» justo antes de la muerte de su maestro. Era la encarnación de un gran bodhisattva y de una dimensión innata, superior a todos los demás, y Kodo Sawaki lo había sabido siempre.
Dada la personalidad de Deshimaru, nunca se preocupó de certificar su transmisión con un shiho; además, ¿un shiho de quién?
Por supuesto, no necesitaba a nadie para hacer lo que tenía que hacer, y desde luego no a Narita roshi, quien, aunque había recibido la enseñanza de Kodo Sawaki durante muchos años, era ante todo discípulo de su propio padre. Este pidió a Kodo Sawaki que, por amistad, le hiciera el favor de dar el shiho a su hijo en su nombre. También hay que señalar que, aparte de los discípulos que tomó prestados de mi maestro, con razón o sin ella, Narita roshi nunca tuvo ningún discípulo ni ninguna sangha.
En cuanto al shiho del maestro Deshimaru: unos años antes de su muerte, aceptó, no obstante, objetivar su transmisión recibiendo el shiho. Pero ¿el shiho de quién? Sencillamente, de la máxima autoridad del zen japonés de la época, el equivalente del papa, el zenji de Heiheiji, Hiamada Rerin. Esta es la historia tal como la cuento «yo», heredero del maestro Deshimaru.
Podrá observar fácilmente que quienes no han recibido la verdadera transmisión de su maestro son incapaces de expresar algo coherente y claro sobre este asunto; solo siembran confusión a su alrededor y acaban incluso dejando que se insulte a su propio maestro.
KOSEN




RESPUESTA A LA RESPUESTA:


Querido Kosen:
Como usted dice, sería estúpido creer que la historia va a repetirse varias veces, o cada vez, de la misma manera.
No conocí al maestro Deshimaru, pero llevo practicando el tiempo suficiente como para haber vivido su marcha de la AZI. En aquel momento sufrí como si mi propia familia se desmoronara y, al mismo tiempo, sentí como si algo fuerte, que hasta entonces sostenía el conjunto del grupo, se evaporara y desapareciera con esa escisión. Algo de lo que yo había sido testigo y que ya solo existía en mi interior.
Desde entonces sigo esa voz dentro de mí, ayudándome de la interacción con distintos maestros para seguir mi propio camino, para realizar aquello que vi en el seno de la AZI cuando usted todavía estaba allí. En cualquier caso, espero que la AZI y usted acaben reconciliándose por completo y encontrando la unidad. Esa unidad intento realizarla primero en mí mismo, sin ver oposición entre esos dos caminos.
Un cordial saludo.

Kosen


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