Pregunta
En primer lugar, quiero transmitirle mi alegría por encontrarle a través de internet. Qué idea tan maravillosa la de un mondo en línea. Las preguntas y respuestas me recuerdan las obras de Krishnamurti.
Tengo 56 años y he practicado zazen en la postura tradicional del Buda durante unos diez años, tanto a diario en un dojo como en un monasterio para las sesshin. Fueron años en los que a veces tuve que «pelearme» con las rodillas. Tenía derrames importantes de forma recurrente, especialmente durante las sesshin. Me costaba participar en el samu y, en los días posteriores a una sesshin, me resultaba difícil, a veces incluso imposible, caminar. Mi motivación era grande; el dolor no era un problema. En aquella época me decían que me diera masajes y me pusiera cataplasmas de arcilla. Por supuesto, lo probé todo. Finalmente, unas pruebas médicas recientes, una tomografía, han mostrado que estas articulaciones no pueden flexionarse sin que se produzca inflamación, debido a una malformación de las caderas. Mi movilidad está cada vez más limitada como consecuencia de haberles exigido demasiado a esas rodillas. Mi vida diaria sigue al ritmo de zazen. En eso nada ha cambiado, salvo que ahora lo practico en una silla. Creo que «mi caso» no es aislado.
¿Cómo es que nunca he visto a nadie practicar de esta manera, ni en un dojo ni en un monasterio?
¿Es para no desvirtuar el verdadero zen?
Gracias de nuevo por su respuesta.
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Exactamente, pero en ciertos casos de imposibilidad se permite sentarse en una silla fuera del dojo.
Kosen