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¿Un maestro tiene miedo a morir? (Continuación)

Maestro Kosen – Publicado el 14 de septiembre – individual-worlds

Pregunta

Bueno, pues debes de reconocerte bastante en la descripción que haces de mí: en lo de reactivo, nervioso, agresivo y a veces maleducado, reconoce que tú tampoco te quedas corto.
¿Tú no le pides nada a nadie y no le debes nada a nadie? En ese caso, no hagas mondo y yo no habría venido a molestarte. ¡No me digas que no le debes algo a tu maestro, que tuvo la paciencia de enseñarte, y a todos los maestros anteriores a él! Si no hubieran hecho su trabajo y si Deshimaru, razonando como tú lo haces conmigo, se hubiera dicho: «Bah, me quedo en Japón», ¿qué habría sido de ti si no lo hubieras conocido? Cuando pregunto cómo mueren los maestros zen y me dices «¿qué te importa?», entonces, ¿para qué sirven los maestros zen y acaso no los tomamos como ejemplo? Y si todo el mundo es maestro zen, o casi, entonces la manera en que mueren los maestros me afecta directamente tanto como a ti.
¿Importante, yo? ¿Pero te crees que todavía estoy en esas, que me creo eso? Te envié tres preguntas hace más de dos meses, aproximadamente, no hace una semana, y tuve la paciencia de esperar, un poco, otro poco; pero zen no significa gilipollas, estarás de acuerdo, así que después, basta, tenía que intervenir con más contundencia.
Pero tendencia a la impaciencia, sí, la tengo. Qué quieres, nadie es perfecto, pero al menos yo me trato.
Gracias por tu respuesta. En el fondo eres buen tipo, te pareces a los chavales a los que enseño boxeo: malos chicos en apariencia, pero buenos tipos en el fondo. Deshimaru lo había entendido bien, y debía de quererte mucho para querer boxear contigo —sé de lo que hablo—.
De todos modos, es triste que haya que arremeter contra ti y enseñarte el puño para que por fin muestres tu gran corazón generoso y al niño que llevas dentro y que no has olvidado. Tú también eres a veces un crío de 56 años. Joder, tienes una coraza tremenda, igual que mis chavales de los barrios, que se protegen dándoselas de bocazas, que van de malos porque, en realidad, el único lenguaje que querrían oír es el del amor: que los reconozcan como se reconoce a un hijo como heredero, y que les digan: «No te preocupes, te quiero».
No soy nada m******, tranquilo; me dirijo a ese niño tierno y bueno que hay en ti y, tranquilo, nunca te pegaría. Cuando dejas las armas en el suelo ante ti y por fin te muestras humildemente tal como eres, entonces te quiero, cabezota. Eric Lerins.

Antes de despedirme, ¿sabes que agredir viene de ad-gressere, que significa ir hacia el otro? Un poco de agresividad no está mal: permite tenderle una mano al otro para crear comunicación cuando no la hay. Qué quieres, a veces hay que llegar a eso. He dicho un poco de agresividad, no más.



Eric Lerins

Respuesta del maestro Kosen

De acuerdo, bodhisattva del boxeo.

Kosen


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