Pregunta
Hace unos días te hice tres preguntas:
—¿Qué es la verdadera libertad interior?
—¿Esclava?
—¿Libertad?
¡¡¡Me recibiste con treinta bastonazos, rensaku!!! ¡Qué hermosa
lección de compasión!
Aprovecho para decirle a la persona que hizo la pregunta «¿Jiki?» que
el intercambio de correos que mantuve contigo fue a la vez un verdadero mondo
y auténticos kusen. Las preguntas surgieron espontáneamente y las respuestas
brotaron como flechas que daban justo en el blanco: i shin den shin.
Gracias, sensei, gracias por hablarme con el corazón, sin darme
la razón por complacerme. Gracias por hablarme como un verdadero amigo:
a veces vale más una buena bofetada que un asentimiento hipócrita. Gracias
de nuevo, guía de alta montaña, por decirme: «¡Cuidado! Mira ahí, bajo
tu pie: una trampa en la Vía» (cuando dices: «Desconfía del dogmatismo»).
Cuando digo dar en el blanco, me refiero a que tus respuestas tocan el punto que
puede desenredarlo todo si tiro del hilo, pero te hablaré de ello a través
de otras preguntas que tus respuestas han despertado en mí. Antes voy a
dejar que tus respuestas entren en mí y, como me dices, prestar atención
a cómo formulo lo que el zazen me impulsa a expresar y compartir.
En este instante siento por ti una gran compasión,
amor universal, ¡como una sensación de verdadera libertad!
¡Sampai Tai Gen Kosen!
Te abrazo y te quiero.
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Yo también.
Kosen