Pregunta
Le cuento mi experiencia: así es hoy mi zazen. Primero, hacer desaparecer las palabras y después el origen de las palabras, que son como pequeñas olas, como sacudidas. Luego, hacer desaparecer las imágenes, las visualizaciones. Más difícil. Finalmente, intentar atenuar el trasfondo, esa especie de espejo mental que refleja el mundo fenoménico, el exterior y también el interior, como un filtro que interfiere con la verdadera naturaleza de las cosas. Muy, muy difícil. Me da la impresión de que hay que perder totalmente la conciencia. Después, quizá, viajar hacia dentro, porque, al haber perdido la conciencia, uno puede convertirse en todo lo que toca: los sonidos del corazón, la respiración, el vientre… Corríjame, por favor, si voy por mal camino. Gracias.
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Todavía es consciente de haber perdido la conciencia. El propio proceso es consciente. El verdadero shikantaza está más allá de las categorías de los extremos, como consciente o inconsciente. Se dice que es inconsciente, pero no carece de conciencia: es hishiryo, sin obstáculos ni límites, naturalmente.
Kosen