Pregunta
Querido Kosen: llevo once años siguiendo la enseñanza del Buda. Empecé con la enseñanza de Deshimaru y luego pasé a la de Thich Nhat Hanh, por accidente, jaja. Ahora me siento perdida, porque descubro que hay mucha perversión en el zen y en el budismo. Veo que usted es un maestro muy auténtico, que cuestiona muchas cosas, muy honesto, y eso me gusta. Pero me pregunto si esa obsesión con zazen no es también una especie de perversión de la enseñanza del Buda, porque para mí el zen es un estado de ser o de no ser —bueno, tú lo sabes mejor que yo, jaja— que puede estar presente en todo lo que hacemos y en todas las posturas posibles e imaginables del cuerpo humano, no solo en la postura de zazen. Usted dice «el zen es zazen», pero zazen a veces es zen, no siempre, ¿no? Me da la impresión de que hay una especie de delirio con esta postura, una especie de divinización poco zen, jaja. Así que mi pregunta es: ¿por qué está tan apegado a una postura, si es solo una postura entre otras?
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Cuando ha practicado una hora de meditación zazen, el «rey de los samadhis», tal como la enseñaron los budas y los patriarcas, todavía le quedan veintitrés horas para experimentar el zen en todas las posturas que desee y en todas las situaciones posibles de su vida.
¿Cuál es el problema? ¿Jaja?
Para trazar un círculo hay que marcar el centro, en el que se apoyará para dibujarlo; el círculo no es más que la emanación de ese centro. ¿Usted querría un círculo sin centro, una especie de deformidad a la que llamaría zen porque supuestamente todo es zen? Por eso el maestro Deshimaru decía que sin zazen nada es zen.
Kosen