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No puedo evitar dormirme durante la primera parte del zazen. ¿Qué puedo hacer?

Maestro Kosen – Publicado el 1 de abril – zazen

Pregunta

Practico zazen desde hace dos años en el dojo de París y mi problema es el siguiente: no puedo evitar dormirme durante la primera parte, antes del kinhin, mientras que en la segunda parte del zazen sí consigo concentrarme bien en la postura. Practico sobre todo entre semana, después del trabajo.
¿Qué puedo hacer para remediar esta somnolencia?
Philippe V.



Philippe V.

Respuesta del maestro Kosen

Precisamente, cómo sumergirse en el inconsciente sin dormirse es un punto muy importante del zazen. La consciencia que observa durante el zazen es muy importante. Cada día, cada práctica, cada semana, cada mes, cada año, comprendemos con mayor profundidad qué es el zazen.

Pero desde el principio, desde la primera vez que practicamos, el zazen ya es zazen. Hay actitudes en usted, despertares en usted, que están ahí desde hace mucho tiempo, aunque no sea realmente consciente de ellos. Al continuar la práctica, redescubrimos como si fuera la primera vez cosas que pertenecen a la intimidad de nuestro ser. En realidad, ya lo sabemos todo, pero lo hemos olvidado. Por eso se dice «volver a la naturaleza original», porque Dios o Buda somos nosotros. Nunca la hemos perdido, la conocemos desde hace mucho tiempo; es nuestra naturaleza eterna, pero la olvidamos.

Una noche, en el dojo del templo del maestro Nyojo, en China, los discípulos hacían zazen. Debían de ser las dos de la madrugada —el zazen con un gran maestro siempre es intenso—, y el maestro Nyojo es un gran maestro. Entre todos los discípulos estaba el maestro Dogen, el futuro maestro Dogen, que transmitiría el zen de China a Japón. Siempre practicaba con fervor, siempre era el primero en el dojo, sentado en zazen antes que nadie.
Durante aquella larga meditación nocturna, de pronto el maestro Nyojo se enfadó: «¡No deben dormir durante el zazen!». Se levanta de su asiento —es un buen maestro, se levantaba de su asiento, no como yo, que una vez en zazen no me gusta moverme—. Se levanta de su asiento y, con su zapato, golpea al que estaba justo a la izquierda del maestro Dogen y grita: «¡Shinjin datsu raku!». ¡Hay que despojarse del cuerpo y de la mente!
Al oír estas palabras, por el susto, por la sorpresa, el maestro Dogen siente vibrar su cuerpo, temblar, el corazón que late, el sudor que le brota de la frente y ¡fchiiit! Sale de su cuerpo. Cuando termina el zazen, se dirige rápidamente a la habitación de su maestro.
Su maestro le hace entrar; hace sampai, se postra a los pies del maestro y le dice: «Maestro, he experimentado shinjin datsu, despojarse del cuerpo y de la mente».
El maestro Nyojo le responde: «Datsu raku shinjin». Lo que significa: si se ha despojado del cuerpo y de la mente, despójese del despojarse del cuerpo y de la mente; despójese, continúe, despójese, shinjin datsu raku sin cesar. Al final de su vida, el maestro Kodo Sawaki, el maestro de Deshimaru, también decía: «Durante toda mi vida, instante tras instante, siempre me he despojado del cuerpo y de la mente, en cada instante». Más tarde, el maestro Dogen decía que eso es lo esencial, el punto más importante del zazen: shinjin datsu raku, datsu raku shinjin; es muy importante. No se trata solo de salir del cuerpo de forma espectacular, por eso el maestro le responde: «¡Datsu raku shinjin!». Shinjin datsu raku es lo espectacular, salir del cuerpo durante el zazen. Datsu raku shinjin es mucho más sutil, es algo que hay que descubrir y dominar en uno mismo, en cada instante, no solo durante el zazen.

Kosen


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