Pregunta
Llevo varios años practicando samatha-vipassyana (¿shi-kan?) en la tradición tibetana, dentro del contexto particular del Vajrayana, con todo lo que implica de rituales formales sumamente elaborados. Tras perderme por completo en esos laberintos repletos de símbolos, ahora camino
hacia la sencillez formal. Así que, a priori, el enfoque del zazen parece ser lo que necesito. Al parecer, el zazen no es tan gradualista como el samatha-vipassyana de la tradición tibetana (porque, bueno, «a la tibetana» está bien, pero con esa manía de clasificarlo todo en treinta y seis etapas y cuarenta y doce subniveles de absorción meditativa, tengo la impresión de estar persiguiendo algo…).
¿Podría aclarármelo?
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Me parece que ya lo tiene muy claro.
¿No sabía que el vipassyana fuera tibetano?
Tengo muchos amigos tibetanos y, en particular, el maestro Chögyal Namkhai Norbu, que me prestó su templo en Argentina para hacer allí un retiro de zazen de un mes con mis discípulos; gracias a él encontré mi templo. Somos vecinos y voy a visitarlo cada vez que tengo ocasión. Cuando nos despedimos, toca mi frente con la suya. Es sencillo y directo y me recuerda mucho a mi maestro Deshimaru.
Buda dijo: «Se puede ver la práctica de forma súbita o progresiva; ambas son correctas».
Kosen