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La teoría del Big Bang

Maestro Kosen – Publicado el 30 de septiembre – science

Pregunta

Hola, maestro:

Confieso que me ha sorprendido un poco su Fukanzazengi, que relaciona el zen con la teoría del Big Bang.
La teoría del Big Bang no tiene la categoría de teoría científica, porque especula sobre algo que no se puede objetivar. Es una teoría llamada especulativa, que da cuenta de cierto número de hechos sin poder pretender más. Digamos que es la mejor teoría del momento… Por eso no veo el interés de establecer semejante relación.

Por supuesto, está el principio de vacuidad, cuyo interés descubre la ciencia
con los avances recientes de la mecánica cuántica y la relatividad.

Creo, al respecto, que la ciencia todavía no ha extraído en su epistemología todas las consecuencias de ese principio que rige todas las cosas, y que en este ámbito el diálogo sigue siendo difícil y encuentra mucho dogmatismo.


La ciencia me parece todavía muy enredada en la dualidad entre sujeto y objeto.



Por otra parte, me parece importante señalar que el universo no nace
de la manifestación de la vacuidad.



La vacuidad es un aspecto de las cosas y nunca ha dejado de serlo…



No podemos concebir lo que existía antes de la singularidad que
llamamos Big Bang, y nada nos permite afirmar que el Big
Bang sea el comienzo del tiempo.


Para ello tendríamos que conocer la naturaleza del tiempo, algo que, desde un punto de vista científico, está todavía muy lejos de ser así… En fin, habría mucho que decir sobre el asunto… Por eso me pregunto si la mezcla de ciencia y zen responde a una necesidad real…





Un cordial saludo.















Mumyo

Respuesta del maestro Kosen

Es evidente que, al menos por ahora, usted no ha comprendido nada: ni del zen, ni de la ciencia, ni de la fusión que puede producirse entre ambos. En realidad, no es muy sorprendente si se consideran las enseñanzas a las que sus maestros zen le han acostumbrado y a las que usted, al igual que ellos, ya se ha condicionado. Ya sabe, esas enseñanzas que oye una y otra vez en su castillo de las afueras y que no le sorprenden ni siquiera «un poco», y que ya no son más que el sonido de una misma campana que resuena en cráneos vacíos.

El Fukanzazengi del futuro expone de una manera nueva (aunque ya tiene dos años) y didáctica, entre otras cosas: el nacimiento del budismo, la transmisión de los patriarcas hasta el maestro Deshimaru, la práctica de las posturas fundamentales y su evolución desde épocas muy remotas, la actividad biológica del cerebro en diversos ejercicios meditativos, la constitución de la materia y también —y este punto es uno de los que evidentemente se le han escapado— que la singularidad que origina la manifestación del universo no es otra que la consciencia original.
El universo solo existe porque usted es consciente de él.

¿No comprende la asociación del zen con la teoría del Big Bang?
Es normal, puesto que, como acabo de decirle, no se trata de asociar ese zen estéril del que usted es adepto con una «teoría especulativa y no objetivable», sino de la integración fundamental y original de la mente en la materia.

¿Qué le enseñan, entonces, sus profesores?

La ciencia no es, como parece afirmar, una puesta en escena de «categorías», modas, principios epistemológicos o dogmas. La ciencia está hecha de hipótesis, experimentos y resultados. El marco de referencia que nos permite evaluar sus consecuencias o su veracidad depende únicamente de nosotros, por suerte o por desgracia, según el caso. Los «avances de la mecánica cuántica» que usted menciona añaden a ese planteamiento la hipótesis de que la intención original de la investigación o del investigador tendría un carácter determinante sobre los resultados o su manifestación; una vez más, por suerte o por desgracia, según el caso.

En realidad, usted no siente interés por la materia como mente ni por la mente como materia, porque su consciencia así lo ha decidido. Su universo es vacuidad, y su zen también… Sin aspecto, sin sabor y sin siquiera un buen profesor que lo remedie. Desde luego, no «el mejor del momento», por retomar sus palabras con una pizca de humor.

Continúa su mensaje con un pequeño panfleto sobre el «principio de vacuidad que rige todas las cosas», su deseo de señalar que el universo no nace de la manifestación de esta y que, en definitiva, no es más que un aspecto de lo real que siempre ha existido entre los demás, supongo.

Después quiere expresar que habría que conocer la naturaleza del tiempo para poder determinar si nació o no con el universo y que, si fuera así, no podríamos concebir lo que existía antes de que existiera. ¿Es eso? Y precisa que es importante.

Si hay una ciencia que se enreda, y no solo en la relación entre sujeto y objeto, es la suya.

El tiempo es inherente a la creación de la materia y a la separación entre sujeto y objeto. Como sugieren, entre otros, Garnier Malet:
http://www.garnier-malet.com/
Etienne Klein: http://nicol.club.fr/ciret/bulletin/b12/b12c5.htm o también Lachière-Rey:
http://www.decitre.fr/livres/Au-dela-de-l-espace-et-du-temps.aspx/978274…
El tiempo solo podría existir dentro de nuestras consciencias y, por tanto, no existiría de forma absoluta. El maestro Dogen ya lo puso de manifiesto en el capítulo Uji del Shobogenzo, y también lo han confirmado experimentos recientes sobre el entrelazamiento de fotones. La prioridad de la investigación sería, entonces, determinar la naturaleza de nuestras consciencias para poder evaluar la realidad, tanto de nuestros seres como de los universos en los que están integrados.

Comprenda que, en esencia, no se trata ni del Big Bang ni de la aparición de la consciencia humana, sino de la existencia de la mente a través de todas sus manifestaciones. La teoría del Big Bang es, efectivamente, una teoría entre tantas otras. Puede sostener perfectamente que el nacimiento del universo nunca ocurrió, refutando la ley de Hubble y las consecuencias que tiene sobre ella el efecto Doppler-Fizeau, e invocando el efecto CREIL:
http://cosmosgate.free.fr/index.php?page=creil El universo sería entonces no nacido y estático, y el despertar no sería más que la condición original

. ¿Perjudicaría eso a la verdadera comprensión del zen y a la manifestación de la mente? Por supuesto que no; todo lo contrario.

El maestro Deshimaru decía: «La espiritualidad del futuro surgirá de la práctica del zazen y de la evolución de la ciencia».

Supongo que sus profesores tampoco ven la necesidad de una enseñanza así.


Kosen


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