Pregunta
Hola, maestro. Ante todo, quisiera expresar mi gratitud por haberlo conocido a usted y a su sangha en Shobogenji. La experiencia del campo de verano ha cambiado mi vida, sin duda, permitiéndome ver otra realidad y mostrándome que las cosas pueden ser muy sencillas… Sin embargo, tengo un problema que a veces me complica la vida, jajaja…
Trabajo en el ámbito de la educación con niños y adolescentes en un barrio popular de Santiago de Chile. En este barrio hay muchos problemas de drogas y delincuencia, y los niños deben convivir a diario con esa realidad. Durante la semana, mis compañeros y yo preparamos actividades lúdicas y talleres con los que buscamos fomentar el trabajo en equipo, el amor al prójimo, la capacidad de escuchar y de escucharse a uno mismo, así como otros valores que consideramos importantes. Sin embargo, a menudo nos entristece ver que nuestro trabajo resulta inútil con estos niños, que prefieren vernos como una autoridad a la que hay que desafiar. No nos escuchan y no respetan ni el trabajo ni los materiales, que a veces pertenecen a su propio barrio.
Me gustaría conocer su opinión al respecto, o recibir un consejo. Muchas gracias.
Gassho
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Desde el momento en que se hace tomar conciencia al niño o al adolescente de su valía en cualquier ámbito, de que es bueno, de que tiene aptitudes, de su singularidad, y además se le da una responsabilidad, se vuelve inmediatamente positivo, constructivo y se pone de su lado. Eso es lo que hizo mi maestro conmigo, que no era más que un gamberro sin educación, pero, sobre todo, cuyas cualidades particulares nadie reconocía y a quien, por tanto, solo se definía por el mal y las gilipolleces que hacía.
Kosen