Pregunta
Stéphane, un día me dijiste: «Cuando una mujer le deja, es un koan». Yo no te había preguntado ni dicho nada al respecto, pero desde entonces esas palabras han permanecido. El koan ha seguido sin respuesta. Me digo que no hay respuesta, salvo quizá decirse: «Es así; esta herida permanecerá hasta que se transforme», un poco como en los cuentos de hadas, cuando un monstruo se convierte en una pura maravilla. La herida permanece, pero desprende un aroma suave, una dulzura. Florece, roja como una amapola del color de la sangre. ¿Qué piensas?
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Nada.
Kosen