El corazón del budismo zen
Entre las numerosas corrientes del budismo, el zen es conocido por poner el acento en la enseñanza a partir de la práctica de zazen, de la sentada en meditación.
El maestro Deshimaru enseñó precisamente esta práctica, es decir, la postura del cuerpo, la postura del espíritu, la respiración, e inició a sus discípulos en el estudio de los textos, especialmente los de los patriarcas del linaje.
También transmitió el contexto a mantener para que esta práctica no se transforme en una gimnasia o una técnica de bienestar: la ropa apropiada, las ceremonias, los cantos, los rituales en el dojo, el lugar de práctica. El maestro Kosen nos ha transmitido, a su vez, este tesoro.

Hoy en día, el zen todavía es percibido por la mayoría de los occidentales como algo exótico y un poco folclórico. Se da de él una imagen japonizante o china. Pero, ¿qué hay de su integración en nuestra cultura y más aún, en la nueva cultura mundial? ¿Cuáles serán los frutos que brotarán de ella?
Para saber más sobre el zen y su llegada a Occidente, descubre la historia del zen.
Cómo practicar la meditación zen, zazen
Zazen es difícil, lo sé. Pero, practicado diariamente, es muy eficaz para la ampliación de la conciencia y el desarrollo de la intuición. Zazen no solo desprende una gran energía, es una postura de despertar. Durante su práctica, no hay que buscar alcanzar nada. Sin objeto, es solamente concentración en la postura, la respiración y la actitud del espíritu.
Maestro Taisen Deshimaru
Para aprender la postura, lo más justo es ir a un dojo o hacer un retiro, llamado sesshin (tocar el espíritu). Una persona experimentada en la práctica te ayudará a comprender todos los puntos a respetar para una buena toma de la postura.
La práctica en grupo te ayudará a mantener la concentración. El enseñante, el godo, te indicará cómo concentrarte en el momento presente y no dejarte llevar por tus pensamientos.
La postura

Sentado en el centro del zafu (cojín redondo), cruza las piernas en loto o en medio loto. Si encuentras una imposibilidad y solo puedes cruzar las piernas a lo sastre, ancla de todos modos las rodillas en el suelo, para enderezar bien la columna vertebral.
Bascula la pelvis hacia adelante a nivel de la quinta vértebra lumbar. La columna vertebral bien erguida, el mentón metido y por lo tanto, la nuca estirada, la nariz en la vertical del ombligo, empuja la tierra con las rodillas y el cielo con la parte superior del cráneo.
El papel del zafu en la postura
El cojín de meditación, el zafu, es un elemento clave para la toma de la postura correcta. Ayuda a tener la basculación de la pelvis necesaria para el equilibrio durante zazen. Cada persona moldea su zafu en función de lo que le es necesario para llegar a esta postura justa.
Procura soltar todas las tensiones de cada parte del cuerpo (espalda, brazos, piernas, nuca, vientre) para dejar que la energía circule libremente y la respiración se haga plenamente, tranquilamente.
La colocación de las manos
Otro punto clave para tener la postura exacta es el de las manos. La mano izquierda reposa en la mano derecha y los pulgares se unen justo por encima de la palma de las manos. Los pulgares tienen la horizontalidad necesaria cuando la yema del dedo medio de la mano derecha está en contacto con la segunda articulación empezando por la punta del dedo medio de la mano izquierda.
El contacto de los pulgares es sutil. Imagina hacer rodar un pequeño grano de arena entre tus pulgares, nos dice el maestro Kosen. El canto de las manos está en contacto con el bajo vientre, bajo el ombligo, no demasiado bajo. Si practicas el loto o el medio loto, las manos tocan el talón del pie que se encuentra arriba. Mantente atento a que las manos no caigan hacia adelante y a no crear crispación en las manos, los brazos o los hombros.
Esta postura de las manos es lo que se llama un mudra. Es el mudra universal: Hokai jo in.
La respiración
La respiración zen no es comparable a ninguna otra. Muy antigua, se la llamaba en sánscrito Anapanasati
, solo puede surgir de una postura correcta.
Busca ante todo establecer un ritmo lento, potente y natural, basado en una espiración suave, larga y profunda. Expulsas el aire lenta y silenciosamente por la nariz, mientras tu espiración desciende potentemente hacia el vientre. Al final de la espiración, inspiras naturalmente.
Los maestros comparan el soplo zen al mugido de la vaca o a la espiración del bebé, que llora nada más nacer.
La actitud del espíritu

Zan Maïdel maestro Ryurin Desmur.
Sentado en zazen, deja que las imágenes, los pensamientos, las formaciones mentales que surgen del inconsciente pasen como nubes en el cielo – sin oponerte a ellas, sin aferrarte a ellas.
Como los reflejos en un espejo, las emanaciones del subconsciente pasan, vuelven a pasar y se desvanecen. Y llegas al inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de todo pensamiento (hishiryo), verdadera pureza.
Esta actitud de espíritu se deriva naturalmente de una profunda concentración en la postura y la respiración. La mejora de la circulación cerebral te permite controlar tu actividad mental.
La simplicidad de la postura
Durante zazen, el córtex (sede del pensamiento consciente) descansa, mientras que la sangre fluye hacia las capas profundas del cerebro que, mejor irrigadas, despiertan de un duermevela. Su actividad da una impresión de bienestar, de serenidad, de calma, desencadenando, en pleno despertar, las ondas cerebrales del sueño profundo alfa
y theta
(ver al respecto los estudios realizados en la universidad de Komazawa en Japón).
El zen es muy simple, y al mismo tiempo bien difícil de comprender. Es cuestión de esfuerzo y de repetición – como la vida.
Simplemente sentado, sin objetivo ni espíritu de provecho, si tu postura, tu respiración y la actitud de tu espíritu están en armonía, comprendes el verdadero zen, captas la naturaleza de Buda.
La marcha en meditación, kinhin
Esta marcha se practica generalmente entre dos sentadas.
El maestro Kosen la recomienda igualmente si en tu vida cotidiana te sientes estresado o necesitas hacer una pausa en tu trabajo.

Cómo practicar kinhin
Pulgar izquierdo encerrado en la mano izquierda, todos los dedos de la mano izquierda están bien cerrados sobre este pulgar, hasta el meñique. La raíz del pulgar izquierdo está sobre el plexo solar, punto situado justo debajo del esternón. La mano derecha engloba la mano izquierda. Brazos horizontales (palmas hacia abajo), hombros relajados, parte superior del cuerpo abierta.
La parte superior del cuerpo es como en zazen, columna erguida, mentón metido, nuca estirada, la parte superior del cráneo empuja hacia el cielo. Los ojos medio cerrados, la mirada a 45º.
Los pies están separados por la anchura de un puño. Apuntan hacia adelante, ligeramente hacia un lado, pero no demasiado en abanico.
El kinhin comienza con una espiración idéntica a la de zazen. El ritmo de la respiración es el mismo que el de zazen.
Al final de la espiración, deja que los pulmones se llenen de aire por la nariz, naturalmente. Cuando el cuerpo se haya aligerado, avanza el pie derecho un pequeño paso, de la longitud de medio pie. Luego espira suavemente, imperceptiblemente, hasta el bajo vientre llevando progresivamente el peso del cuerpo sobre la pierna delantera. Esta está estirada, mientras que la pierna trasera se relaja. Conserva sin embargo el contacto del pie trasero con el suelo.
Inspira de nuevo y avanza el pie trasero. Durante la espiración, presta una atención particular a la raíz del dedo gordo del pie que está delante.
¿Dónde practicar?
Para practicar correctamente, el lugar también tiene su importancia. El dojo es, evidentemente, el lugar privilegiado, por su tranquilidad y la atmósfera que emana de él.
Si deseas igualmente practicar en tu casa, encuentra un espacio tranquilo, un trozo de pared frente al cual puedas sentarte, de manera que no te molesten y no molestes. Una varilla de incienso aportará una atmósfera propicia. Si eres principiante, prefiere prácticas cortas de unos diez minutos y privilegia la calidad del zazen a su cantidad.
El papel del kyosaku en la práctica
Cuando vienes al dojo o a un retiro, todo lo que debes saber se te explica a tu llegada. Puedes recibir el kyosaku, bastón de despertar, que intriga a un buen número de personas, que han visto en un reportaje la utilización de este objeto.
El kyosaku se da a toda persona que lo pide durante la práctica. Es de gran ayuda para recuperar una concentración beneficiosa cuando estás demasiado agitado mental o físicamente, o bien demasiado dormido. Los golpes se aplican sobre el trapecio de cada hombro, punto que, como toda persona que tiene un poco de conocimientos en medicina china sabe, es un cruce de varios meridianos, líneas energéticas del cuerpo. Su eficacia es reconocida por todos los practicantes.
En el dojo como en el templo, todo es simple. Cada uno acepta respetar unas reglas que favorecen la armonía entre todos y el bienestar de cada uno y por supuesto, las mejores condiciones de práctica posibles.
Las ceremonias
El maestro Kosen nos ha enseñado cómo hacer las ceremonias tal como él mismo las aprendió de su maestro, el maestro Deshimaru.
Son poco numerosas, pero realizadas con fe, los gestos son precisos y los cantos profundos. En el dojo, terminamos el zazen de la mañana y el de la tarde cantando un sutra llamado el Hannya Shingyo. El texto nos viene de la antigua China y la esencia de la enseñanza de Buda.
Este sutra es acompañado por la mañana por el sutra del kesa, (el hábito revestido por los bodhisattvas y las monjas y monjes por encima del kimono y del kolomo) y mañana y tarde por el sutra de las cuatro nobles verdades, el sutra de los votos del bodhisattva y un canto en homenaje a los patriarcas.
Además de su significado profundo, los sutras nos permiten practicar la espiración larga y la inspiración corta y natural, idénticas a las de la respiración de zazen y de kinhin.
Las postraciones y el sentido de las ceremonias
En las ceremonias, practicamos las postraciones sampaï, literalmente, tres postraciones. Nos permiten posar la frente en el suelo en señal de humildad. El maestro Kosen ha hablado a menudo de ello en sus kusens, sus enseñanzas. Posamos primero las rodillas en el suelo, el empeine de los pies se cruza, la planta de los pies mira al cielo, las nalgas bajan hacia los talones. La frente toca el suelo y las manos se levantan, palmas hacia el cielo a cada lado de las orejas.
Hay ceremonias especiales durante el día de año nuevo o las ordenaciones e igualmente, ceremonias dedicadas a personas fallecidas o enfermas o destinadas a enviar al universo buenas ondas para nuestro planeta, ayudar a que la paz vuelva, etc.
Estas ceremonias armonizan a todos los practicantes. La gran energía que adquirimos durante la práctica de zazen es distribuida al universo entero.
