Inicio/ El zen/ Ensenanzas/ Mondos (pregunta-respuesta)/ Zen y vida cotidiana

Zen y vida cotidiana

Maestro Kosen – Publicado el 14 de enero – daily-life

Pregunta

En primer lugar, quiero agradecerle la respuesta que me dio a mi pregunta sobre por qué nunca veía a nadie practicar zazen en una silla en un dojo o en un monasterio. Me ha permitido avanzar, cruzar las puertas de un dojo y, seguramente pronto, las de un monasterio. Estoy muy contento; la aventura continúa a pesar de todo. Gracias de nuevo.
He conocido ese estado al que usted se refiere. Aquel en el que la mente se despierta por la mañana tranquila y serena, sin pensamientos, después de una noche que ha transcurrido como en zazen: sin sueños.
Una escucha total del otro, con la mente tranquila y serena, porque no tiene nada que decir.
¿Quién hablaría de soledad cuando hay vida por todas partes? En aquella época, hasta los árboles me hacían sonreír.
Viví eso en un momento de mi vida, una época en la que vivía solo. Después conocí a una mujer que se convirtió en mi compañera de cada día. Ese estado me fue abandonando poco a poco. ¿Qué ocurrió? Tengo la sensación de que la mente no puede ser libre si es dependiente. De que la dependencia genera desorden y confusión, como la fiebre es señal de un síndrome infeccioso. De que el amor no puede tener objeto. ¿Estoy equivocado o necesita la mente madurez para realizarse, como una uva que solo puede estallar cuando está bien madura?

Siento que estoy rozando la respuesta.
No sé cómo agradecerle de antemano la respuesta que me dará. Este enigma me persigue desde hace tanto tiempo.
Qué alegría haberle encontrado.


Anónimo

Respuesta del maestro Kosen

¿Por qué seguí, amé y elegí al maestro Deshimaru en lugar de a otro maestro? Conocí a muchos otros…

Porque siempre nos exhortó a confrontar la práctica y la vía con nuestra vida ordinaria y nuestros problemas mundanos.
Por eso, una vía que nos convirtiera en personas especiales, apartadas del mundo e incapaces de adaptarse a ninguna situación compleja, no me parece auténtica.
Si aspira a una sabiduría y una paz absolutas, no debe rechazar nada, sino adaptarse siempre de la mejor manera a la situación, preservando con firmeza su práctica y su fe.
Así es como mis discípulos siguen practicando hoy, siguiendo la enseñanza de Kodo Sawaki, del maestro Deshimaru y la mía.
Por ejemplo, el maestro Keisen Vuillemin, hoy maestro zen, nunca descuidó sus responsabilidades familiares ni su trabajo y su responsabilidad al más alto nivel en la construcción del acelerador de partículas del CERN, que llevó a término, y en veinte años nunca faltó a una sesión de zazen ni a una sesshin.

Kosen


Ver todos los mondos