Pregunta
Practico zen desde hace casi diez años y necesitaría un consejo práctico.
Siempre he temido las situaciones de «encierro».
A veces, ya de niño, bastaba con darme cuenta de que estaba atrapado en medio de una fila del cine, por
ejemplo, para sentir que me invadía el pánico: palpitaciones, sensación de opresión, hormigueo en las extremidades… Generalmente, la crisis dura unos minutos y se da de forma muy esporádica.
Sin embargo, a veces todavía me despierta en plena noche un sueño recurrente: avanzo arrastrándome por una galería estrecha, como un túnel, o entre dos paredes, por ejemplo, y el espacio se va estrechando. Busco la luz, a veces avanzando cabeza abajo. Este sueño me despierta en un estado de pánico parecido al que he descrito antes. Hace poco me di cuenta de la perfecta analogía entre este sueño y el avance, difícil en este caso, de un recién nacido para salir del útero materno.
¿Cómo escapar de esta reminiscencia, sabiendo que, una vez que un elemento trivial ha despertado ese pánico, a veces cuesta salir de él, sobre todo de noche? En este momento, estoy pasando por una de esas temporadas, me produce una sensación de pánico en cuanto me acuesto.
Esta noche he intentado escapar de ese infierno, que sin duda solo existe en mi propia mente, sentándome en zazen. Dejando pasar. Durante la práctica ha ido bien, pero después ha vuelto.
Comprendo mejor a quienes sufren profundamente trastornos de pánico incontrolables y siento mucha compasión por ellos.
Gracias por escucharme.
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Se pasa por esa galería o túnel para pasar de una dimensión a otra. Puede parecer agobiante, pero no tema: continúe hasta la salida, donde encontrará nuevas perspectivas.
Kosen