Pregunta
Quisiera hablarte de una reflexión; me gustaría que me aclararas un punto. Hace algún tiempo que practico y, desde mucho antes de mis comienzos en el zen, tengo la sensación de que «todo es mente», de que la materia es, en cierto modo, la alquimia entre conciencia, amor y energía, una cuestión de vibración… Pero, cuando intento reflexionar sobre algo que no sea el fútbol, a menudo me surge una pregunta: joder, si fundamentalmente todo es mente, ¿por qué importan los actos? Me doy cuenta, pese a todo, de que actuar con rectitud, apertura y compasión o actuar como un cabrón no es lo mismo; y, sin embargo, lo de las retribuciones kármicas me cuesta, me parece infantilizante e impreciso, aunque estemos lejos de conocer todas las causas y concomitancias de nuestros actos… Así que ¿nuestros actos son fundamentalmente importantes para la mente? Espero haberme expresado con suficiente claridad. Gracias. JF.
JF
Respuesta del maestro Kosen
Dogen a su maestro:
«¿Pueden los obstáculos, como las ilusiones [bonno], las condiciones externas o el karma, conducirnos a la vía de los budas y los patriarcas?».
Nyojo dijo:
«Debe proteger las enseñanzas de los antiguos patriarcas, como Nagarjuna, y tener fe en ellas. Sus enseñanzas no pueden ser falsas. Pero, en cuanto a los obstáculos kármicos, cuando se practica con diligencia, se debe poder transformarlos».
Pregunté: «¿Hay que preocuparse por las causas y los efectos [inka]?».
Nyojo respondió: «No hay que rechazar la relación de causa y efecto.
Así declaró Yoka [Yoka Daishi]: “La verdadera libertad de ku [vacuidad, vacío] rechaza la relación de causa y efecto; entonces todo queda en absoluta confusión y desorden y trae una catástrofe abominable”. Quienes rechazan la relación de causa y efecto cortan las buenas raíces del buddha-dharma. ¿Cómo podrían entonces ser considerados nietos de los budas y los patriarcas?».
Kosen