Pregunta
Me siento un poco ridículo al plantear aquí una pregunta como esta.
Nunca he sido tímido, más bien todo lo contrario. Sin embargo, hace unos años empecé a ponerme rojo y a sudar, por ejemplo, en medio de una conversación. Me ruborizo todavía más cuando me doy cuenta de que la otra persona me mira de forma extraña, al percibir que algo no va bien. Me ocurre con personas que conozco y con las que me encuentro por la calle, no con desconocidos.
Es mi mayor miedo cuando voy por la calle, hasta el punto de que intento no encontrarme con nadie y llego a esconderme para evitar sufrir. Esto me impide ser feliz, porque me gusta tener muchos amigos y conocidos y no puedo hacerlo estando así. Ahora está empeorando y también me pasa con mi madre. Mientras me hacía una pregunta inocente, empecé a ponerme rojo; me preguntó qué me pasaba y le dije que nada, mientras me ruborizaba aún más y me moría por dentro. Es insoportable. Necesito ayuda. No se imagina la cantidad de cosas que no hago a causa de este problema.
Podría consultar a un psicólogo que seguramente me curaría esta fobia, pero tengo la sensación de que el problema es más profundo. Creo que no lo resolvería de raíz.
¿Podría decir unas palabras al respecto, aunque sean muy sencillas? Aunque solo responda para decir «hola».
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
No hay nada de vergonzoso en hacer un trabajo psicológico para resolver un pequeño problema que le molesta.
Una terapia breve, como la hipnosis ericksoniana, puede resolver el problema en unas semanas y abrirle puertas al descubrimiento de sí mismo.
Kosen