Pregunta
Hola:
Me duelen las piernas y, cuando estoy en medio loto o en seiza, se me
duermen, me duelen, siento hormigueos, y mi mente se ve perturbada
por ese dolor.
Así que practico sentado en una silla, con la espalda recta, un cojín que eleva
mis nalgas, la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo y la coronilla empujando
el cielo. Me siento mejor, pero ¿está bien? ¿Por qué los dojos no
permiten practicar como uno lo siente y por qué se
centran en una sola postura?
Gracias.
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Lo que usted hace no tiene nada que ver con el zazen. Es como querer adaptar el Dharma a los límites de su ego: es imposible. Su ego es demasiado pequeño, demasiado miedoso, demasiado aburrido, demasiado egoísta, demasiado estúpido, demasiado cobarde, está demasiado condenado a morir, no vale nada ni tiene interés. Ni siquiera hay que tirarlo en cualquier sitio, porque, además, contamina, apesta y les quita sitio a los demás. Es inútil y su supuesto sufrimiento no le interesa a nadie. ¿Se imagina hacer alguna meditación con ese trasto?
Kosen