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¿Por qué mi deseo debería quedar relegado en favor del suyo?

Maestro Kosen – Publicado el 1 de marzo – love-and-sexuality

Pregunta

Desde hace poco salgo con un monje zen cuya práctica es más
avanzada que la mía, y debo decir que me desconcierta un poco su
comportamiento hacia mí.

Le conozco desde hace un mes y, de momento, solo nos hemos visto dos noches.
Después de nuestro último encuentro pasó una semana
sin tener noticias suyas y, cuando decidí escribirle para
saber de él, me contó que se había marchado varias semanas fuera de
París porque necesitaba soledad y aislamiento.

También me dice que haberse hecho monje le ha vuelto profundamente
individualista en su forma de vida, que a menudo le gusta estar solo y que
busca una relación sin pasión, sin cotidianidad ni rutina…

Estoy de acuerdo con todo eso; también creo que una relación amorosa, si
quiere ser auténtica, debe permitir que ambos sean libres y que
el apego es fuente de sufrimiento y nos remite a nuestros propios miedos
al abandono. Sin embargo, no creo que esperar a que a él le apetezca sea una
fuente de libertad para mí, porque, aunque me esfuerzo por no pensar en ello y por
vivir mi día a día, sigo esperando…

¿Por qué mi deseo debería quedar relegado en favor del suyo?

¿Cree usted, maestro, que es necesario tener la misma elevación espiritual para
comprenderse y apreciarse, lo que equivaldría a pensar que un practicante no
puede plantearse una relación amorosa con alguien que no practique?

Una vocecilla me dice que me hago demasiadas preguntas. ¿No será
mi ego el que me juega malas pasadas, o su no-ego el que me perturba?

Gracias por aclarármelo.

Un cordial saludo.








Anónimo

Respuesta del maestro Kosen

Te quiero, túmbate ahí, y luego:
—No, sabes, soy monje, quiero ser libre, sin apego, practico el amor universal; dicho de otro modo, follo con quien quiero.
Vamos, que le ha jodido. No hay nada espiritual en eso.
Vea la película Samsara: al final hay una escena estupenda que muestra la superioridad de la sabiduría de las mujeres respecto a la de los monjes.
No deje que vuelvan a aprovecharse de usted; negocie antes de acostarse con un hombre, no después. En el amor hay que tomarse su tiempo y saber antes, no después, qué clase de relación se quiere mantener con una persona.

Kosen


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