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Mushotoku

Maestro Kosen – Publicado el 7 de abril – teaching

Pregunta

Esta mañana observaba a un pájaro planeando: estaba completamente inmóvil y, sin embargo, su trayectoria era poderosa. Pero ¿cómo podía avanzar así, inmóvil, sin tener un objetivo? ¿Cómo hacer zazen de forma realmente desinteresada, sin objetivo? ¿No solo al empezar, sino también después?

Anónimo

Respuesta del maestro Kosen

¡Pero no! Zazen es, por naturaleza, sin objetivo. Carecer de objetivo forma parte de la propia naturaleza de zazen correctamente transmitido; no hay que hacer ningún esfuerzo particular para ello. ¡Usted se equivoca! Hoy los enseñantes del zen se equivocan y dan indicaciones falsas a los discípulos; ya no entienden nada del «mushotoku» que enseñaba el maestro Deshimaru. Por eso voy a explicarle claramente el principio de «mushotoku» (sin objeto, sin objetivo, sin espíritu de provecho) que enseñó el maestro Deshimaru y que, por lo visto, usted no ha conocido.

Todo en el universo tiende hacia algo; por eso el universo está en expansión: es el movimiento vital universal. Eso hace que en la vida haya que tener un objetivo; de lo contrario, uno es un vegetal, y aun los vegetales tienen un objetivo: crecer. Cuando ya no tenemos ningún objetivo en nuestra vida, la vida termina. Vivir consiste, por tanto, en concentrarse para realizar lo que tenemos que realizar, crear lo que tenemos que crear, obtener lo que tenemos que obtener y, también, definir objetivos cada vez más evolucionados.

Antes incluso de nacer, cada uno de nosotros tiene una motivación para vivir que le es propia y específica. Algo que tenemos una necesidad fundamental de realizar, de experimentar, y que motivará nuestro comportamiento, nuestras orientaciones e incluso todos los actos y decisiones de nuestra vida.

Entonces, ¿qué es mushotoku en la vida cotidiana?

Sensei decía: no hay que esconder la cola. No hay que esconder el karma. Eso significa que no hay que mantener oculta nuestra motivación, sino sacarla a la luz. Primero para nosotros mismos, para tener claro quiénes somos realmente, y también para los demás: no ser mentirosos ni hipócritas. Por tanto, lo que sensei criticaba no era tener un objetivo, sino tener un objetivo oculto. Eso es lo malsano.

Así, en las enseñanzas de la antigua India, los maestros enseñaban a sus discípulos a analizar cada acto e incluso cada palabra para determinar, antes de actuar, su motivación profunda y decidir si la acción era acertada o no. Una vez definidos claramente el objetivo y la motivación, se puede actuar al cien por cien y tener éxito.

En cuanto a mushotoku dentro del propio zazen, debemos comprender que, a diferencia de todo el resto del universo, zazen no está en expansión, puesto que vuelve su luz hacia el interior; es, en cierto modo, un agujero negro. Sensei decía: zazen es entrar en el propio ataúd. Por tanto, es «mushotoku» por su naturaleza, aunque quisiera hacer otra cosa.

Para terminar, solo quiero precisar que los nuevos paradigmas científicos consideran que, en realidad, el universo está simultáneamente en expansión y en contracción.

Kosen


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