Pregunta
Mi función como formador de futuros docentes me lleva a evaluar su trabajo.
A veces, a tomar decisiones dolorosas que pueden conducir al despido de un joven al que considero que no está hecho para ese trabajo.
Estas situaciones (poco frecuentes, por suerte) acaban mal (agresividad, llanto…).
¿Cómo puedo conciliar esta parte de mi trabajo con la compasión (que intento practicar en otros ámbitos)?
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Si no están a la altura, es porque no han puesto los medios suficientes para conseguirlo; no hay milagros.
Puede que todavía tengan que trabajar más, o que para algunos el aprendizaje sea más largo que para otros.
No significa necesariamente que no estén hechos para esa profesión.
Siento mucha compasión por usted, porque tomar ese tipo de decisiones debe de ser muy difícil. Por quienes son despedidos, si se marchan pensando que la culpa es de otra persona. Y por los alumnos que, muy a menudo, tienen que estudiar con profesores incompetentes.
Lo único que puede hacer es mostrarles la manera positiva en que deben reaccionar ante esa situación.
Kosen