Pregunta
He leído en algún lugar de su correspondencia: «El paraíso es estar libre
del propio ego, poder abandonarlo todo y conocer por fin la verdadera
naturaleza de Buda». Me parece muy cierto, pero no consigo
liberarme de mi ego. Practico zazen desde hace tres años, solo o en el
dojo, y he hecho cinco sesshin, dos de ellas con maestros; incluso me he
mutilado, atiborrado de comida y expuesto voluntariamente a diversas humillaciones con
la esperanza de que se fuera un poco a otra parte. He intentado integrarlo hasta
en sus peores rasgos, aun a costa de realizar acciones mezquinas y bastante
lúgubres, solo para ver si se desgastaba o si lograba
conocerlo lo suficiente como para desbaratarlo. Hoy he abandonado todas esas
prácticas de mutilación y ya no cometo voluntariamente malas
acciones. Sigo practicando zazen sin pensar demasiado en todo eso, pero
nunca consigo liberarme de mi ego; presto mucha atención a mi
postura, que empieza a ser bonita, estoy muy concentrado y mi respiración es
libre y muy profunda. ¿Estoy haciendo algo mal? ¿Debería
cambiar de vía? ¿Por qué sigo tan
firmemente anclado en mi ego? Gracias.
P. D. Al parecer, pronto dará el shiho a uno de sus amigos, que
piensa establecerse y enseñar en Quebec. ¿Es cierto?
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
El ego está ligado al pensamiento; el silencio le libera del ego inconsciente, natural y automáticamente.
Kosen