Pregunta
Hola. Me gustaría hablar con usted sobre un asunto que me parece el núcleo de TODO (treinta años de práctica). No creo que pueda haber la más mínima libertad bajo ninguna dependencia. Al ir contra eso, la mente enferma. Los efectos secundarios de esa enfermedad son diversos y variados (competitividad, falta de creatividad, espíritu crítico…). El amor no puede tener objeto: es evidente. La mente es libre desde el principio y nunca llegará a serlo con el tiempo, ni siquiera con las piernas cruzadas (¡sería demasiado fácil!). Cuando oigo, allí adonde voy, kusen que no son más que palabras y frases repetidas y, por tanto, no integradas por quien las pronuncia, no veo qué sentido pueden tener para esa persona ni para quienes las oyen, salvo reproducir y volver a tomar la palabra por la cosa. Así se perpetúa la ignorancia. Pienso en todas las formas religiosas. No creo que las haya buenas y malas. Dicho esto, no por ello dejo de ser un ferviente practicante de la meditación sentada en silencio, pero no me considero budista. A todas estas religiones les falta humor. Toman la palabra por la cosa… Espero encontrarme con usted algún día y compartir un momento. GRACIAS.
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Síí.
Kosen