Pregunta
Desde hace algún tiempo pienso en hacerme monje zen. Algunos tienen razones nobles, hermosas y piadosas para hacerse monjes; las mías son mucho menos brillantes: el miedo, el orgullo —mola ser monje y poder tomarse el aperitivo—, el deseo de dejar mi huella en la tierra y también las ganas de no desperdiciar esta valiosa existencia humana, que quizá no vuelva a presentarse tan pronto. Por último, el deseo de dar un verdadero impulso a mi práctica, generado de alguna manera por un compromiso moral. Solo yo y mi ombligo. Lo que busco con la ordenación es impulsar mi práctica, porque lo único que consigo hacer es sentarme veinte minutos cada noche en zazen, y eso es tan poco… ¿Considera que estoy preparado? Si es así, ¿podría hacerlo durante el campo de verano del próximo julio, teniendo en cuenta que tomé refugio hace unos diez años con el venerable Dagpo Rimpoché? ¿No hay incompatibilidad? Si no es así… …
¡Gracias!
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Empiece participando en algunas sesshin; después pida la ordenación de bodhisattva y, más adelante, podrá pedir hacerse monje para reforzar su práctica.
Kosen