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Ella se va, la familia se desmorona

Maestro Kosen – Publicado el 19 de septiembre – daily-life

Pregunta

¡Veintiún años de matrimonio y cuatro hijos, ella se va, la familia se desmorona, y mi papel de marido y de padre también!
Me encuentro solo frente a mí mismo —menuda iniciación…—.
Sigo «prisionero» de aportar «solo» dinero, la pensión; para los «míos» ya casi no soy más que un monedero. Apenas veo a mis hijos, a quienes todavía tengo tanto que dar, con quienes compartir y a quienes enseñar, y aun eso con dificultades.

Esto me encierra durante diez o quince años en un trabajo que casi no me deja nada a final de mes para mis necesidades.
A menudo me invade un sentimiento de «traición», y lo ahuyento sustituyéndolo por «experiencia de vida»…
Menuda experiencia de vida…
Mañana por la mañana, a las seis, empiezo a practicar zazen en mi zona…

Un cordial saludo.

Anónimo

Respuesta del maestro Kosen

Me parece usted extraordinariamente positivo, y eso es excelente en un caso de separación como este. Puedo comprender su sufrimiento, pero lo superará y saldrá fortalecido. Además de zazen, en caso de separación le aconsejo practicar la recapitulación, aunque solo sea un cuarto de hora al día.
Es muy eficaz y permite liberarse de una relación sin necesidad de interferir directamente con las personas, los lugares y los acontecimientos implicados. Uno recupera su energía, se hace justicia y la realidad se transforma automáticamente.

Para ello, conviene hacer primero una lista de los acontecimientos destacados que han jalonado esa relación. Veintiún años: tiene trabajo por delante. Después, empiece a recapitular. Es preferible hacerlo empezando por el acontecimiento más reciente. Reviva los acontecimientos uno por uno, intentando volver a verlos y sentirlos con la mayor precisión posible. Esto puede manifestarse en emociones o, a veces, incluso en detalles insignificantes, como una mancha en la moqueta o un dibujo infantil que ha quedado sobre la mesa. Intente sumergirse lo más posible en el acontecimiento; según sus características, puede ser un olor, una sensación física, un ruido o una música. Cada detalle puede ser valioso. Después empiece, respecto a ese acontecimiento concreto, la recapitulación propiamente dicha.

Para rememorar, situarse en un lugar sin estímulos exteriores, con los ojos vendados si es posible o, al menos, cerrados.
Poner la barbilla sobre el hombro derecho e inspirar describiendo un arco de 180 grados hasta llevar la barbilla al hombro izquierdo; después relajar la cabeza, espirando hacia delante. A continuación, tomar el primer acontecimiento de la lista y permanecer con él hasta que se hayan recapitulado todos los sentimientos y emociones relacionados con él. Todo ello continuando la respiración descrita antes, tantas veces como sea necesario con cada emoción. Y haciendo después la respiración contraria, del hombro izquierdo al derecho, para expulsar los filamentos de energía que han quedado dentro de uno, tantas veces como sea necesario. Repita estos procesos respiratorios con cada emoción recapitulada: primero inspirando hacia la izquierda para recuperar su energía y después hacia la derecha para desprenderse de la energía negativa o adictiva del acontecimiento.

Kosen


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