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El maestro se interesa por el gusanillo ignorante que soy (continuación)

Maestro Kosen – Publicado el 1 de diciembre – individual-worlds

Pregunta

Usted dice: «No tengo dudas sobre el sentido de la práctica», y más adelante dice que es un gusanillo ignorante. ¿Cree que ese es el sentido de la práctica?

Solo los budas pueden entrar en el dojo; esa es la condición para que se nos permita hacer zazen.
Y los budas hacen preguntas para dar a conocer el Dharma, por el bien de todos.

Muy cierto, salvo que, en lo que respecta al sentido de la práctica, lo que yo crea o deje de creer no tiene realmente importancia, pues no debemos apegarnos a creencias que pueden ser pura ilusión.

Es sabido que no somos Buda todo el tiempo, lo que no contradice el estado de gusanillo ignorante en el que a veces me siento, estados tan efímeros como ilusorios. Y, aunque lo contradijera, se supone que la práctica nos ayuda a abarcar nuestras contradicciones para poder superarlas. El Sandokai también dice que apegarse a la práctica es una ilusión. Al parecer, las ilusiones son necesarias, pero todo es vacuidad…

Un abrazo. SD










SD

Respuesta del maestro Kosen

Utilizas las palabras zen con relativa inteligencia para mantenerte en el acomodo de tu karma, pero ¿de dónde has sacado ese dogma estúpido de que el sentido de la práctica y lo que crees o dejas de creer no tienen ninguna importancia? El sentido de la práctica se llama bodaishin y es fundamental. Comprender que todo es ilusorio no debe llevarnos al nihilismo, sino a la creatividad. Todo es ilusorio, por tanto, todo es posible: ese es el terreno de juego de los bodhisattvas. La visión que describes es una práctica de cobarde, que equivale a llevar una piedra preciosa en el bolsillo tomándola por una piedra vulgar.
Además, el despertar consiste en realizar que somos Buda todo el tiempo.
Quien se observa como un gusanillo está tranquilo y, sin emoción, comprende que ese gusanillo no es su verdadera naturaleza.
Entonces, si se cree un gusanillo, su naturaleza crea un gusanillo.
Por tanto, lo que crees o dejas de creer crea tu realidad. Hay que creer en la propia naturaleza de Buda permanente y, a partir de ella, crear una ilusión brillante impregnada de esa esencia.

Kosen


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