Pregunta
Estoy descubriendo los preceptos zen y leyendo «Zen y vida cotidiana», del maestro Deshimaru. Uno de los preceptos es no matar, pero matar a un hombre puede «tolerarse» si él mismo ha matado de manera voluntaria y consciente, lo cual viene a ser una forma de aprobar la pena de muerte.
Estoy profundamente en contra de la idea de que los seres humanos nos matemos entre nosotros. Si el zen consiste en vivir aquí y ahora, ¿tengo razón al pensar que el zen sabe evolucionar y adaptarse aquí y ahora, y que lo que escribió el maestro Deshimaru se enmarca en el pensamiento y en la época en que lo escribió? ¿O habría que entender entonces que sí, que matar es posible en algunos casos?
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Si se hubiera podido matar a Hitler, por ejemplo, se habrían salvado muchas vidas.
No es difícil de entender.
Pero, por supuesto, hay que promover la vida, no la muerte.
No matar la vida, proteger la vida, el amor y la libertad, incluso más allá de la muerte. La vida trasciende la propia muerte; hay que matar la muerte y vivir eternamente, y para matar la muerte hay que amar la vida hasta morir vivo por ella. Es la pasión de Cristo.
La manera de vivir y los valores que se nos proponen en esta sociedad moderna pertenecen en realidad al reino de la muerte. La muerte es tabú, nos hacen creer que nos protegen de ella con un montón de leyes que en realidad nos privan de nuestro derecho a vivir. En esta sociedad, la muerte es todopoderosa y siempre tiene la última palabra, incluso para quienes están ideológicamente en contra de la pena de muerte.
Pero está prohibido hablar de ella abiertamente o cuestionar su supremacía poniéndola en su sitio.
Vivimos bajo la dictadura de la muerte, pero quienes se han liberado de ella comprenden que el precepto «no matar»
es otorgarse el derecho a vivir y a pensar libremente.
Es otorgarse el derecho a morir cuando y como deseemos.
Es otorgarse el derecho a creer que la muerte no es inevitable y que no estamos obligados a morir jamás.
Que la muerte existe única y exclusivamente en el reino de quienes ya están muertos.
Kosen