Inicio/ El zen/ Ensenanzas/ Mondos (pregunta-respuesta)/ Continuación de «¿Quién es egoísta?»

Continuación de «¿Quién es egoísta?»

Maestro Kosen – Publicado el 22 de diciembre – love-and-sexuality

Pregunta

Ante todo, quería agradecerle su respuesta a mi pregunta titulada «¿Quién es egoísta?». También quería transmitirle cierta sorpresa: ¿por qué pensó que yo era el hombre de la historia que le conté? Es extraño y me hizo sonreír… Sí formo parte del trío descrito, pero no en el lugar que usted imaginó.
Soy la que llamamos X, la que lleva tres años pasándolo mal por tener que mentir respecto a ese hombre, pero no consigue separarse de él.

He aquí algunas aclaraciones:
Nunca le he pedido al hombre que se separe físicamente de la mujer, es decir, que deje de compartir techo con ella, sino que aclare la situación ante todos. La mujer se lo ha desaconsejado. Piensa que los hijos, que ahora tienen entre nueve y veinte años, no podrían comprenderlo, que no sería «manejable»… Entiendo muy bien que quiera seguir liberada de la vida material cotidiana para seguir la vía. Pero empiezo a pensar que hay una manipulación por su parte y que, al actuar así, hace sentirse culpable al hombre y le pide un sacrificio muy grande, tanto a él como a los hijos. ¿No tienen ellos también derecho a saber la verdad sobre su padre?
¿Y derecho a un modelo de vida familiar y de pareja en el que los adultos no sean personas asexuadas que, desde hace cinco años, duermen en camas separadas, ya no tienen ningún contacto físico y no comparten ni ternura ni tiempo, salvo en los cumpleaños y las fiestas navideñas? Soy escéptica. Tengo la sensación de que esa actitud va contra los votos de bodhisattva: el voto de no mentir, el de anteponer a los demás a uno mismo…
También tengo la sensación de que es una situación sin salida. El hombre también. Y su única respuesta a ese callejón sin salida es un nuevo intento de romper conmigo para tratar de liberarme de él, atrapado como está en su miedo a actuar de forma egoísta… Pero seguimos viéndonos, compartiendo… Los dos somos infelices…
Mi pregunta es esta: ¿de verdad es siempre bueno decirles la verdad a los hijos, sea cual sea su edad? En la adolescencia, por ejemplo, algunas revelaciones pueden ser difíciles de escuchar, ¿no? Sobre todo, no quiero hacer daño a esos niños, a los que quiero mucho.

Ni a su madre ni a su padre, por supuesto.


Gracias de nuevo.


Anónimo

Respuesta del maestro Kosen

Oiga, entre los dos podríamos escribir una serie de televisión…

¿De verdad es siempre bueno decirles la verdad a los hijos?

¿Qué es la verdad? ¿La de los padres, que son incapaces de definirla para sí mismos?
Creo que la verdad para los niños es mucho más intuitiva y se parece más a la afinación de un acorde que suena armoniosamente al oído. Les importan un bledo las palabras, las justificaciones y las complicaciones de los padres. Los niños también son egoístas y quieren, ante todo, que los quieran, pensar que todo les va bien a sus padres y no tener que preocuparse por quienes deben quererlos.
En las escuelas hay más de un 50 % de niños cuyos padres están separados. A veces se llevan mejor con su madrastra o su padrastro, que a menudo les aportan algo valioso.
Reúnanse los tres, preséntense cada uno y digan todo lo que llevan dentro; al final, emparéjense o sepárense según lo que resulte evidente para una felicidad sencilla. No hay que desperdiciar la vida ni el tiempo. La felicidad sencilla nunca ha hecho daño a nadie; una relación que hace aguas, en cambio, suele ser perjudicial. Según su versión de los hechos, me parece que la mujer quiere tenerlo todo y está encerrada en una visión dogmática de lo que podría ser la vía, como algo separado de la vida real, cuando la vía es la propia vida cotidiana. Que el hombre se complace en esa relación neurótica y le gusta estar frustrado, y que usted no consigue definir su lugar en esa relación de tres. ¿Y por qué no iba a tener él dos mujeres si todo el mundo está de acuerdo y ustedes lo viven bien? ¿Hablarlo con los niños? No es necesariamente preciso hablar: si funciona bien, no hay nada que decir. Si los niños les preguntan, díganles simplemente la verdad; bastará.

Kosen


Ver todos los mondos