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¿Cómo recuperar la confianza en mí misma y afrontar un golpe así?

Maestro Kosen – Publicado el 13 de noviembre – individual-worlds

Pregunta

Hola, maestro. Ayer tuve un accidente de tráfico; mis dos hijos estaban
conmigo y yo conducía. Soy la única implicada; me han dicho que
«perdí el control del vehículo». El accidente fue terrible, el coche quedó
destrozado, pero mis hijos y yo solo sufrimos heridas leves. Ahora me siento culpable
y avergonzada de mí misma, pese a que llevo 21 años con carné y
miles de kilómetros a mis espaldas sin un solo problema. Tuve
un ataque de nervios al ver lo que había causado: las personas que vinieron
a ayudarnos, los bomberos que nos sacaron, las urgencias, las heridas
de mis hijos, nuestros amigos que hicieron 500 kilómetros de ida y vuelta para
llevarnos a casa, haber estropeado el día a todas esas personas, ya no
poder llevar a mis hijos en coche…

¿Cómo recuperar la confianza en mí misma y afrontar un golpe así? Gracias por dedicarme
un poco de su valioso tiempo, maestro, y por tener la amabilidad de responder a
una pregunta que quizá le parezca materialista o cobarde por mi parte.





Anónimo

Respuesta del maestro Kosen

El trauma durará algún tiempo; después será más prudente y luego lo olvidará.
El automóvil es la imagen de nuestra vida y de nuestra mentalidad.
Refuerza y afirma la imagen y el espacio de nuestro ego, pero no de nuestra divinidad, y, aunque nos da una impresión de fuerza, en realidad nos debilita. Contamina y envenena, supone un peligro mortal para los demás, sobre todo los todoterrenos, pero consideramos eso de menor importancia que nuestra imagen y nuestra comodidad.
Tenemos calefacción en invierno y aire fresco en verano, la música nos estimula, estamos aislados del mundo e incluso, a veces, hablamos por teléfono mientras conducimos, o simplemente pensamos en otra cosa.
Y, sobre todo, rara vez establece una relación de amor con los demás usuarios, sino más bien de desconfianza —con razón—, impaciencia e ira. Y un día sobreviene la muerte. Nos sorprende vernos tan frágiles, nos sorprende aún más darnos cuenta de que hemos descuidado nuestra responsabilidad, y todavía nos sorprende ver manos humanas tendidas para ayudarnos y querernos. Qué hermosa es la vida, qué buena es la humanidad.
El coche no es más que un símbolo de cómo conducimos nuestra vida. En realidad, podemos morir o sufrir daños graves en cualquier momento, incluso caminando o quedándonos en casa. Ponemos en peligro a nuestros hijos y a nuestros seres queridos simplemente por olvidar dónde estamos y qué hemos venido a hacer aquí.

Kosen


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