Pregunta
Hola. Hace unos meses pasé por un acontecimiento difícil y por momentos de angustia intensa. A veces pensaba en romperlo todo o en saltar por la ventana. Aun así, conseguía hacer zazen con la esperanza de calmar ese sufrimiento. Ahora que esa etapa ha pasado, por fin puedo hacerle una pregunta. En el momento de mayor angustia conseguía sentarme en el zafu y esforzarme por adoptar lo mejor posible la postura que me habían enseñado. Entonces observaba lo siguiente: al concentrarme en la postura, volvía una calma cuya profundidad me sorprendía. Pero, en cuanto terminaba zazen, saludaba y recogía el zafu, en un «chasquido de dedos» todo volvía intacto: el miedo, la tristeza, la ira, como si no hubiera ocurrido nada entre medias. ¿Adónde había ido, maestro, ese sufrimiento tan vivo durante zazen? ¿Adónde había ido aquella calma impresionante cuando terminaba zazen? Gassho.
Anónimo
Respuesta del maestro Kosen
Muy buena pregunta.
Kosen