PREGUNTA (resumida):
El orgullo espiritual.
PREGUNTA (original):
Nuestro responsable de grupo comienza a presentar los síntomas de una enfermedad preocupante, el orgullo espiritual, y quiere educar con irritantes reglas y conferencias, al paso poniéndonos un poco contra la pared (somos dos que tenemos más experiencia que el resto del grupo, pues para poder ver este tipo de juegos, por tanto forzosamente estamos un poco molestos). Me digo que al final, la sola respuesta es continuar haciendo zazen y haciendo profundizando en esto, esperando que esto pase, quedándose en contacto con el grupo. Pero de cara a una actitud más bien radical, también tenemos ganas de poder demostrar lo que creemos justo, fuera de este espacio, para evitar todo conflicto y aprender la lección de lo que se ve para evitar estar de cachondeo parsimoniosamente un día (¡sabiendo que no hay riesgo ninguno!)
¿Qué aconsejas?
REPUESTA
Hay un porcentaje importante, y sobre todo en el zen, de tipos cuyo ideal espiritual es hacerse un pequeño jefe y olvidar su mediocridad educando otros.
Encuentro su actitud muy sana a este respecto. El practicante sincero mismo tiene en seguida el reflejo de ser prudente y de desear de todo corazón no caer en esta trampa.
KOSEN!