PREGUNTA (resumida):
Una vez cortada de RAÍZ esta identificación falsa al cuerpo-espíritu (experiencia del despertar a la vida absoluta y cósmica) ¿por qué esta realización de nuestra cara original sería impermanente? ¿El Buda no estaba en esta permanencia de beatitud?
PREGUNTA (original):
Merci pour cette réponse et votre attention.
Je vous fais part de mes doutes sur ce point car l'éveil est en effet source de confusion:
Dans le Sutra du diamant on peut lire aussi qu'il n'y a 'rien que l'on puisse appeler éveil' (car l'éveil n'est pas quelque chose), et que c'est pour cela qu'il y a éveil véritable...
Ma question se basait, toujours en référence au Diamant, sur les témoignages (du Bouddha et d'autres dont un sage que j'ai rencontré et suivi) que l'éveil est la réalisation définitive que nous ne sommes ni le corps, ni l'esprit, ni un être vivant, ni une durée d'existence.
Une fois cette fausse identification au corps-esprit coupée à la RACINE (expérience de l'éveil à la vie absolue, cosmique) pourquoi cette réalisation de notre visage originel serait-elle impermanente ? Le bouddha n'était-il pas dans cette permanence de béatitude ?
Gasshô
Emmanuel
REPUESTA
Tu pregunta es muy pertinente y lo que dices es justo, pero expresas solamente la cara de la negación que no es exactamente la enseñanza Zen. En la práctica del Budismo Zen hablamos del Nirvana vivo que tiene el aspecto que describiste: 'no somos el cuerpo, ni el espíritu, ni un ser vivo, ni una duración de existencia' y también su contrario: 'somos un cuerpo, un espíritu, un ser vivo, una duración de existencia', que permite al que alcanzó el despertar de ser un bodhisattva, ir hacia los otros. La vía del zen no es para los santos, no, no lo necesitan, está para los seres ordinarios que están en el dolor de la existencia. Mi Maestro, el Maestro Deshimaru, era un ser despierto y un gran Bodhisattva, y un hombre de carne y huesos.
Y creo que Buda era así también. Lo que es importante y es para esto que comunicamos es tu propio despertar, tu propio camino. En cuanto comienzas a ver tu cara original, no esta más escondida, a veces aparece, a veces desaparece.
No somos Santos (en todo caso yo).
Cordialmente
Barbara Kosen