Sin forma no es ni vacío ni no-vacío. Pero la verdadera realidad de Buda, El claro espejo del espíritu, refleja todo, sin distinción. Infinitamente vasto, límpido y brillante, penetra el universo.

 



Sin forma no es ni vacío ni no-vacío
Sin forma incluye forma y forma, incluye sin forma: ambas cohabitan sin molestia. Pasa lo mismo con amar y no amar, macrocosmos y microcosmos, el bien y el mal; por eso, cuando uno se pregunta donde está el bien, donde está el mal, se puede decir que no están lejos el uno del otro: pertenecen a nuestra condición humana. Cuando ya no se les considera opuestos, se comprende el cuerpo de Buda, su esencia, la realidad última.

La verdadera realidad de Buda
Es el satori de Buda.
Dogen Zenji escribió este poema: « Flores, hojas púrpuras de otoño, nubes blancas de invierno, sus colores ilusorios me encantan. » En el paisaje del satori, él admira a la vez los colores de las ilusiones y del satori. Las admira precisamente por ser fundamentalmente vacías y sin forma. Es bueno ver la belleza de la naturaleza y de todas las cosas bajo su doble aspecto, son muy diferentes.

El claro espejo del espíritu, refleja todo, sin distinción.
El espejo de nuestro espíritu no discrimina, no ama ni detesta esto o aquello, y para él, todo es luminoso hasta lo más recóndito de las profundidades abisales, nunca encuentra obstáculos.
En otro tiempo en China, había un monje llamado Gensha no Shibi. Un día que salía en peregrinación, se cortó en el pie al tropezar contra una piedra. Sintió un vivo dolor y pensó: « ¿De dónde viene este dolor si mi cuerpo no existe? » En ese instante, tuvo el satori
« ¡He comprendido! ¡Los dos son vacíos y sin forma! » dió media vuelta y regresó al monasterio. Su maestro Hôgen, al verle volver, se sorprendió: « ¿Por qué no haces tus visitas? » En esta época, la peregrinación de monasterio en monasterio para visitar a los maestros formaba parte de la práctica. La respuesta de Gensha fue muy sorprendente: « Bodhidharma no vino a China, el segundo patriarca Eka no fue a las Indias. »
< Explícate, habla > , dijo Hôgen. Gensha respondió « El universo entero es una perla brillante. > Quería decir que la miríada de cosas era como una única perla, la perla era el símbolo del Uno. Siendo la perla luminosa y transparente como el cristal, es inútil ir a buscar algo en otra parte, ya que no hay nada.
En el Kegon-kyo está escrito: « La realidad última incluye todo> y también: « Uno es lo múltiple, lo múltiple es Uno >, y en el Hokyo Zan Mai: « Cuando miras en el espejo, la imagen es exactamente como tú: la imagen no eres tú y sin embargo, es claro que la imagen eres tú. » Esta frase de una gran sutileza, significa que felicidad es desgracia, y riqueza es pobreza: el uno está incluído en el otro. Tú eres yo y yo soy tú: somos uno sólo. Uno y otro cohabitan sin molestia en la unidad. Tú eres yo sin ser yo, como mi imagen en el espejo.
A propósito del espejo, me acuerdo de ese poema de antiguamente : « La imagen que me devuelve el espejo en silencio, se enfurruña cuando yo me enfurruño y se enfada cuando me enfado. » No hay más que el espejo que refleja nuestra imagen, los hombres lo hacen tamién. Cuando me encolerizo, mi interlocutor cambia de cara y me mira mal; cuando sonrío, me devuelve una sonrisa, como si una corriente eléctrica pasase entre nosotros. Los que no comprenden este principio tienen una vida estreñida. Por el contrario, los que lo han comprendido adquieren el misterioso poder de adivinar todo lo que piensa el interlocutor. El mundo se vuelve transparente como una caja de cristal.
Lo que yo llamo « yo », contiene el universo entero.

Infinitamente vasto, límpido y brillante, penetra el universo
¿Cómo un guerrero rodeado por enemigos pudo él solo cortar en pedazos a treinta personas, e incluso cincuenta, a decir de algunos? ¿Qué fuerza le ha permitido realizar tal hazaña? La razón es que no ha puesto ningún tabique entre él y los demás, está abierto al universo entero, se ha vuelto infinitamente vasto, límpido y brillante, ha penetrado el universo.

Fragmento de los comentarios sobre el Shodoka por Kodo Sawaki.
Traducción del japonés por Mme Janine Coussin.