Muriendo viviremos
Muju zenji dijo: « Muriendo viviremos. »
Sin morir el mundo no puede nacer. En tanto el ser humano vive, su
mundo no es otro sino el de la ilusión. Ríe y llora, ama y odia,
decide arbitrariamente ignorando todo sobre la felididad y
la desgracia.
El dharma auténtico significa encontrar nuestro espíritu original y buscar el reino
eterno e inmortal. Una vida con un nacimiento no es más que soñar
que vivimos. Tenemos que descubrir el mundo que penetra el
cielo y la tierra, y no el mundo de nuestras ilusiones. Una vida de total
despertar, sin muerte cara al futuro, sin nacimiemto cara al pasado; olvidar
todo y estar en continuidad con los budas de los tres tiempos y
con las generaciones de patriarcas.
Zazen es el método que afirma inquebrantablemente este sí, es
el arte soberbio para el sí de llegar a ser el mismo. En tanto que no
llegue, no hacemos más que jugar con nuestras viejas cantinelas. zazen es el lugar
donde las chiquilladas cesan.
Este sí no puede ser movido. Es la inmovilidad original.
El elogio y la crítica no puden moverla. Un no se vuleve mejor
por ser admirado, ni despreciable por ser criticado.
Comprender ésto, es convertirse en Buda, y zazen es el estado extremedamente
frío de nuestros cerebros enfebrecidos.
No hay ninguna razón para que un rico sea una persona noble, y para que un pobre
no lo sea. Por eso digo que cada paersona es absoluta y
me afirmo diciendo : yo soy. Aunque los demás piensen: « ¿Qué
especie de monje mendigo es éste? », respiro con
mi nariz y no tomo prestados los orificios nasales de nadie. Buda no ensucia el
sí y le deja en completa libertad.
A menudo hay personas que dudan de poseer ellos mismos la naturaleza de
buda. Les digo siempre ¡pedazo de idiotas, como os ensuciáis!.
Todos estamos en el corazón mismo de esta naturaleza de buda, en el
centro mismo de zazen. Cuando hacen zazen, el cuerpo entero está en zazen,
nada es más evidente. Si beben alcohol, todo su cuerpo
está ebrio, hasta en sus articulaciones, sus huesos, sus músculos y cada rincón
de sus células. Ésta es la doctrina definitiva.
Pregúntense sino: " ¿Por qué he nacido en este mundo
humano? " Aquel que no tenga aspiración al despertar responderá
: " Para hacer cagajones. » Tenemos que descubrir el cometido
último del ser humano.
Por todos los medios, déjenme traer esta Tierra cautiva y querida
por el demonio, al sí que está en unidad con Buda. Ésto no puede ser
un asunto privado. Practicando honestamente aparece el espíritu
del despertar y la plegaria de área certificada por los tres tesoros.
Cada uno regresa así a este sí en su propia vida, aprieta el botón que
le ilumina y le protege decididamente. Cuando el sí es claramente
afirmado, una mano que baila, un pie que camina, un cuerpo de pie o tendido
son la existencia completa de la vida de Buda.
Un cuerpo humano es mortal y en consencuencia es inútil apoyarse
en él. Pero, ¿qué podemos hacer para no morir?
Arrojen el cuerpo, abandonen el apego al ego y a los pensamientos
individuales. Encontrarán un pensamiento que envuelve el cielo y la tierra,
que nunca comete errores, sea lo que sea que puedan pensar, en los tres
mundos del pasado, del presente y del futuro.
En pocas palabras, no hay ni pérdida ni ganancia para los budas y los patriarcas. Cuando
les dedicamos completamente nuestro cuerpo y nuestro espíritu, cuando
no desviamos nuestra mirada de su rostro, debido a que estamos en la
misma longitud de onda, podemos experimentar la compasión Infinita
e ilimitada de los budas y los patriarcas.