¿Tenía el universo un rostro antes del big-bang ?
"¿Cuál era su rostro antes del nacimiento de sus
padres?"
Transpasado al mundo de la cosmología, este koan, ¿no se aproximaría
al siguiente interrogante?:
"¿Cuál era nuestro universo antes del big-bang?"
Ésto, de hecho, puede depender de que universo hablemos o a que padres
hagamos alusión. Actualmente vivimos en un universo real hecho de espacio-tiempo,
es decir, en un universo de cuatro dimentsiones, y no podemos imaginarnos ningún
otro, del mismo modo que nuestra memoria familiar colectiva no puede remontarse
más que a algunas generaciones. Y sin embargo la historia de nuestra
humanidad es infinitamente más antigua, no ocurrirá acaso lo mismo
con el universo en el que vivimos, con el universo antes del big-bang. Resulta
paradójico que esta pregunta, inherente a la intuición humana,
no haya tenido, sin embargo, alcance en el mundo científico más
que recientemente .
Hace algunos meses, ha aparecido una nueva hipótesis basada en la teoría
de las supercuerdas, que en el momento actual es la única teoría
global de la física que reúne a la física cuántica
y a la relatividad general de Einstein.
En lugar de que el big-bang sea el instante único a partir del cual
apareció todo, sería unicamente una etapa en la evolución
de un universo infinitamente mayor en inmensidad, una burbuja de espacio-tiempo
que se habría hinchado en una región caótica de un universo
prehistórico inmenso, frío y vacío de materia, poblado
unicamente de ondas conductoras de energía. Burbujas similares de espacio-tiempo
podrían ser innumerables, habiendo dado nacimiento a multitud de universos
diferentes del nuestro. Estas busbujas se generan por una imbricación,
una superposición local de las ondas gravitacionales que pueblan esta
vacuidad. En el lugar donde se produce esta concentración, el espacio-tiempo
se condensa, de hecho se colapsa como un agujero negro, de modo que la mayor
parte de las burbujas son demasiado pequeñas y desaparecen instantánemente.
Nuestro universo real podría provenir de una de estas burbujas microscópicas
de espacio-tiempo. Para ello, su tamaño tuvo que alcanzar al menos una
centésima de milmillonésima de milímetro; así mismo
tuvo que crecer después de una forma extremadamente rápida hasta
el diámetro de un cabello, liberando un intenso calor en el momento de
su inflación. La temperatura debió alcanzar un número de
grados igual a 10 seguido de 31 ceros. Esta burbuja al contener una energía
enorme -materia y energía son equivalentes según E=mc2 - se llenó
de todo tipo de partículas, esto fue el big-bang. Nuestro universo real
sufrirá a partir de este momento esta inexorable expansión que
le conducirá al mundo que hoy conocemos.

Ya el antiguo budismo hablaba de multitud de universos, apareciendo y desapareciendo
en el transcurso de inumerables kalpas como las burbujas de espacio-tiempo.
Nosotros nunca podremos conocer más que nuestra propia burbuja, lo que
no excluye que haya otros universos separados del nuestro por distancias infinitas,
que consten de otras dimensiones, constituídos de otra materia, en los
cuales no existan nuestras leyes físicas y en donde moriríamos.
Todo depende de la dimensión original de la burbuja de espacio-tiempo
surgida del vacío. Así, el ser humano no puede conocer ni aprehender
más que el universo en el que vive, que generó sus propios átomos
y sus propias células, como las de su cerebro por ejemplo. Ésto
no impide el poder sospechar que nuestro universo real no sea el único,
aunque de hecho para él mismo lo sea. Los otros universos le serán
desconocidos para siempre, en este sentido, el suyo es único.
Cuando hablamos del universo, hay que tener claro si hablamos de nuestro universo
o del conjunto de todos estos universos sin conexión en medio de la infinitud
de la vacuidad, de todas estas burbujas con leyes físicas diferentes,
con dimensiones espacio-temporales diferentes. A la vista de estas consideraciones,
es evidente que el ser humano debe comenzar a percibir una infinitud mucho más
inmensa que la considerada hasta ahora. Se dice que el universo del zen es infinito.
Este infinito fue presentido desde la más remota antiguedad; esta percepción
nació ya hace siglos de la intuición generalizada del mundo de
Buda. En nuestra época, esta percepción comienza a ser amplia
por las nuevas teorías globales de unificación del mundo cuántico,
propio de lo infinitamente pequeño, y el cosmológico, de lo infinitamente
grande.
Del mismo modo, parece que nuestro rostro, mucho antes del nacimiento de nuestros
padres o de la humanidad, viene de verdaderamente muy lejos …