Formación
del psicoanalista por Guy Massat
Instituto de psicoanálisis
88 boulevard de Magenta, 75010 París
El inconsciente, las asociaciones libres
La división entre «el aparato psíquico consciente»
y «el aparato psíquico inconsciente» fue «la hipótesis
necesaria y legítima que dio origen al psicoanálisis», nos
enseña Freud.
Tanto para la psicología como para la filosofía, el inconsciente
tan sólo representa lo que no es provisionalmente consciente. Es lo «a
oscuras», según la expresión de Lacan, es decir, lo que
no refleja la luz de la mente. Este inconsciente es estático, pasivo,
opuesto al del psicoanálisis: activo, dinámico, autónomo,
y «libremente móvil» (Freud). «El inconsciente está
vivo, dice Freud, con capacidad para desarrollarse, mantiene relaciones con
el pre-consciente y coopera con él.»
«Es posible que existan fenómenos que atañan al inconsciente
bajo estas dos acepciones (filosófica y psicoanalítica), explica
Lacan, aún así, ambas permanecen extrañas. Sólo
las relaciona la homonimidad. El psicoanálisis no concede a la conciencia
un poder de síntesis absoluto como lo hacen la psicología y la
filosofía. Freud desenmascaró la mentira de la conciencia. La
conciencia no se conoce, el inconsciente se conoce. El inconsciente psicoanalítico
no es relativo a la conciencia.
Cuando los psicoanalistas no precisan de qué inconsciente hablan,
caen descuidadamente en el oscurantismo.
Porque, del mismo modo que «El efecto
mariposa» no es aceptable más que en el mundo subatómico,
los conceptos psicoanalistas no son operativos más que en el inconsciente
y en ninguna otra parte. Cuando los psicoanalistas manejan durante 200 o 300
páginas conceptos psicoanalistas sin escribir ni una sola vez la palabra
inconsciente, no se puede dar por sobreentendida, porque en psicoanálisis
se trata justamente de abrirlo y ponerlo en evidencia. ¿No se asemejan
estos autores a la paloma de Kant , que pensaba que volaría mejor sin
la resistencia del aire?«Éste es un hecho notable , señala
Lacan, especialmente porque hasta hoy y en todo el mundo, la única preocupación
de los psicoanalistas es entrar en el rango de la psicología».
Una vez más, se trata de restringir el inconsciente a la pasividad de
una cascada. A pesar de su burbujeante marcha, una cascada es pasiva, porque
si tuviera una actividad autónoma, podría volver a remontar hasta
sus orillas, condensarse como una metáfora, disponerse otra vez como
una metonimia y reaparecer donde quiera.
El inconsciente es una energía constitutiva de la naturaleza humana.
Es dinámico, autónomo, «libremente móvil»,
como dice Freud. Nuestros comportamientos involuntarios lo ponen en evidencia
continuamente. El inconsciente es nuestro destino. El inconsciente es un empujón
irresistible que, en un principio, parece ciego a la mente. Sin embargo, el
inconsciente no se reduce a su patología. Es también una fuerza
de maduración que protege al individuo en conjunto. Aporta soluciones
creativas adaptadas a las circunstancias existenciales de cada uno.
Pero como para la realidad, el vacío o la imposibilidad, sólo
conocemos el inconsciente a través de los límites que nos separan
de él. Por la « pulsación » de sus límites,
el inconsciente produce formaciones (figuras formadas por contornos) representaciones
mediante las cuales dice (la etimología de decir es « mostrar »)
lo que quiere, y sabe en qué consiste lo que quiere. Es dialéctico.
<< No importa quien hable », dice Foucault. " El vacío
habla ", dice Blanchot; en cualquier caso somos sujetos de la palabra.
El inconsciente habla, eso hace que dependa de la palabra, y hay inconsciente
sólo en el ser hablante.
Si el inconsciente produce formaciones dolorosas dialécticamente y habla
por síntomas, la palabra puede entonces también transformar aquellas
formaciones dolorosas (ansiedad, miedo, depresión) en satisfactorias,
como la energía, el placer, la calma. De ahí la técnica
psicoanalítica de " la cura por la palabra", palabras que tocan
el inconsciente así como también sus formaciones o rechazos, y
de ninguna manera, aquellos de una pura declaración verbal. Por otra
parte, el inconsciente siendo dinámico produce él mismo fuerzas
a las cuales se opone; de ahí los tópicos de Freud y la topología
de los nudos de Lacan.
El principio curativo del psicoanálisis es " la regla fundamental
"
Consiste en aplicar sistemáticamente, en el corazón de
las sesiones, la « libre asociación » de los significantes.
« ...Nunca nadie, explica Lacan, pudo coger con alfileres una significación
y un significante; pero, por el contrario, es posible coger con alfileres un
significante a un significante y ver lo que sucede. Siempre pasa algo nuevo...,
a saber, surge una nueva significación....". El estudio del inconsciente,
con su método de investigación y cura, que es la regla fundamental,
constituye la esencia del psicoanálisis.
Sin embargo algunos aún pretenden que la regla fundamental es imposible
de aplicar, debido a que los analistas tienen demasiadas dificultades en asociar,
(éstos últimos sólo van al análisis justamente porque
tienen demasiadas dificultades en asociar, y más precisamente en asociar
con el trabajo, el amor, la felicidad).
Estas críticas ponen en evidencia que la famosa resistencia al tratamiento
y apertura del inconsciente, pueden surgir, paradójicamente, del propio
psicoanalista y que el psicoanálisis puede bloquearse él mismo.
El inconsciente se liga al cuerpo y la mente en construcciones extrañas
que la palabra puede recortar, transformar o asociar de diferentes maneras.
" El hombre, dice Lacan, no piensa con el alma, como imagina el filósofo,
piensa a partir de una estructura, la del lenguaje --lo comporta la palabra
-- a partir de una estructura que recorta su cuerpo, y que no tiene nada que
ver con la anatomía. Como la histeria.". Así el nudo de un
conflicto inconsciente puede hacernos creer, como en una ilusión óptica,
en un conflicto entre nosotros y nuestro inconsciente, entre nosotros y el mundo,
y que nuestros pesares no terminarán nunca.
El psicoanálisis analiza el inconsciente, no tiene autoridad para analizar
lo que específicamente tiene que ver con el cuerpo y la mente y que es
objeto de otras ciencias.
Las oposiciones que la conciencia distingue, de manera reflexiva o espontánea,
el inconsciente las absorve. Parece absurdo, pero es simplemente que utiliza
la lógica de una manera diferente. No tiene en cuenta ni las apariencias
ni su identidad. Realiza condensaciones y desplazamientos, cruces, montajes,
entrelazados; en síntesis, nudos que forman la topología. Puede
absorber la cara o el reverso, como en una superficie de Moebius, o el interior
y exterior como en una cross cap o una botella de Klein. Por ejemplo, «
un enfermo, dice Freud, tras una disputa con su hermano empieza a rumiar de
forma obsesiva, la forma de no producir más dinero. Ahora bien, su hermano
se llamaba Richard». Aquí el nombre propio " Richard "
está ligado a la noción de dinero para rechazar y desplazar la
pulsión de destrucción del hermano odiado.
Sólo el éxito terapéutico nos asegura que la realidad del
inconsciente no es simplemente una proyección del analista con la complicidad
de la persona analizada, sino el poder mismo de lo real que quiere, piensa,
imagina y siente con o contra la conciencia, y la obliga al diálogo,
de una manera u otra, como con respecto a Edipo o a Sócrates. «
Conócete a tí mismo », dice la máxima de Apolo, porque
una vida que no ha sido analizada hasta su fin, no sería digna de ser
vivida.
La topología de los nudos y sus estrictas metamorfosis, muestran la lógica
del inconsciente.
Los nudos son los representantes representativos del inconsciente.
Las pulsiones permanecen desconocidas en cuanto a tales. La topología
de los nudos trata los lugares (topos) donde el lenguaje (logos) liga su fantasmagórica
historia. "Los nudos, nos previene Lacan, son aquello a lo que la mente
es más rebelde ". De ahí la importancia de distinguir correctamente
entre el inconsciente y la mente.
Para la formación del psicoanalista, « El Efecto Freudiano "
propone un seminario sobre el estudio del inconsciente y de las asociaciones
libres a partir de obras de Freud y de Lacan.
Las 3 categorías psicoanalíticas de Lacan: « Lo real, lo
simbólico y lo imaginario ».
«El gran Otro;, «el pequeño objeto a», «el sentido»,
"el phallus", el nudo borromeo, su grafo y sus variaciones aplicadas
al " sueño del unicornio" {S. Leclaire « psicoanalizar
>> ) y los " cinco psicoanálisis" de Freud.
« Las formaciones del inconsciente » de J. Lacan (diferencias entre
la edición del Seuil y la de la Asociación Freudiana Internacional),
las « formas como mociones del inconsciente », efectos, motivos,
motivaciones, movimientos del inconsciente.
Las asociaciones libres, teoría, práctica y ejemplos clínicos.
Sobre los chistes en la tradición Zen y los de Jacques Lacan (J. Allouch).

