"Zazen es difícil, lo sé. Pero practicado cotidianamente
es muy efectivo para la ampliación de la conciencia y el desarrollo
de la intuición. Zazen no solamente genera una gran energía,
también es la postura del despertar. Durante la práctica
no hay que intentar lograr lo que sea. "Sin objeto", es unicamente
concentración en la postura, la respiración y la actitud
del espíritu."
Maestro Taisen Deshimaru
La postura
Sentados en el medio del zafu (almohadón redondo), se cruzan las
piernas en la posición de loto o de medio loto. Si ello no es posible,
y se cruzan las piernas simplemente sin colocar el pie en el muslo opuesto,
aun así es esencial que las rodillas empujen el piso. La columna
vertebral bien derecha, el mentón entrado y la nuca estirada, la
nariz en la misma línea vertical que el ombligo, se empuja la tierra
con las rodillas y el cielo con la cabeza.
Se pone la mano izquierda en la mano derecha, las palmas hacia el cielo,
los pulgares se tocan, formando una línea derecha. Las manos descansan
en los pies, los cantos en contacto con el abdomen. Los hombros están
relajados. La punta de la lengua toca el paladar. La vista está
puesta aproximadamente a un metro de distancia en el suelo sin mirar nada
en particular.
La respiración
La respiración zen no se puede comparar con ninguna otra, es
muy antigua, en sánscrito se llamó 'anapanasati', solamente
puede surgir de una postura correcta. Antes de todo se trata de establecer
un ritmo lento, fuerte y natural, basado en una expiración suave,
larga y profunda. El aire se expulsa lentamente y silenciosamente por
la nariz, mientras que la presión debido a la expiración,
baja con fuerza al vientre. Al final de la expiración, la inspiración
se hace naturalmente. Los maestros comparan el aliento zen con el mugir
de las vacas o con la expiración de un bebé que grita recién
nacido.
La actitud del espíritu
Sentados en zazen, dejamos que las imágenes, los pensamientos,
las construcciones mentales, que surgen del inconsciente, pasen como nubes
por el cielo - sin oponerse ni agarrarse a ellos. Como los reflejos en
un espejo, las emanaciones del subconsciente pasan y pasan otra vez y
terminan por desvanacerse. Y llegamos al inconsciente profundo, sin pensamiento,
más allá de todos los pensamientos (hishiryo), verdadera
pureza.
Esa actitud de espíritu surge naturalmente de una concentración
profunda en la postura y la respiración, y permite así controlar
la actividad mental, resultando una mejora en la circulación cerebral.
En efecto el cortex (sede del pensamiento consciente) descansa durante
zazen, mientras que la sangre fluye hacia las capas más profundas
del cerebro, las cuales se despiertan de un estado de somnolencia, ya
que están mejor irrigadas. Su actividad da la impresión
de bienestar, serenidad, calma, liberando totalmente despierto, las ondas
cerebrales del sueño profundo 'alpha' y 'theta' (consulte con respeto
a ese tema las investigaciones hechas en la universidad de Komazawa en
Japón)
"El
zen es muy simple, y al mismo tiempo bastante difícil de comprender.
Es cuestión de esfuerzo y de repetición, como la vida. Simplemente
sentado, sin objeto ni espíritu de provecho, si su postura, su
respiración y la actitud de su espíritu están en
armonía, entienden el verdadero zen, perciben la naturaleza de
Buda."
Maestro Taisen Deshimaru